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el no tenia dinero para darle un regalo de cumpleaños a su hija, pero mira lo que hizo para sorprenderla en su onomástico….

La historia de hoy nos hace reflexionar acerca de la importancia de valorar lo que tenemos y que sin importar las situaciones difíciles de la vida, siempre existe una forma de salir adelante.

Cuando se trata de hacer feliz a un hijo los padres hacen de todo hasta lo imposible con tal de ver felices a sus hijos y este papá demostró que con tal de ver feliz a su hija haría lo necesario por verla sonreír en el día de su cumpleaños…

Un papá paso por una situación algo incomoda debido a su situación económica, que a veces al no tener dinero ni siquiera para un regalo, todos tenemos momento malos y momentos buenos, pero siempre tenemos y buscamos la forma de hacer sentir bien a quien de verdad nos importa.

Una pequeña niña estaba a punto de cumplir años, y todos los días le preguntaba a su papá que cuál sería su regalo por motivo de su aniversario de su nacimiento, a lo que él no sabía con que respuesta le podía salir, dado el hecho de que su situación económica no era la más favorable en esos momentos. A diario, Día y noche no dejaba de pensar en eso, era una clase de tortura, se atormentaba con el día tan esperado por su hija, pues la falta de dinero lo imposibilitaba de comprarle juguetes.

El hombre, con esta situación en la cabeza, se encontraba muy preocupado y pensaba en mil ideas para ver sonreír a su hija ese día, lo que más deseaba era no decepcionarla pues la pequeña había estado esperando esta fecha con muchas ansias.

Como dice el dicho, la necesidad es la madre de la creatividad. En este sentido, el señor coleccionó varias cajas de cartón de diversos tamaños y un poco de pintura de diferentes colores y trabajó durante semanas en el regalo perfecto para su pequeña hija. Fueron horas y horas las que invirtió en armarle una cocina que pareciera tan real y en la que su hija pudiese jugar cómodamente, con toda su creatividad y el infinito amor hacia la pequeña, el resultado fue increíble.

Sin duda alguna hay pequeños regalos que terminan convirtiéndose en los mejores, no importa el valor monetario sino el valor sentimental que se les pone.

El día del cumpleaños la pequeña quedó fascinada, estaba tan emocionada que se quedó sin habla y corrió a los brazos de su papá, inmediatamente la quiso utilizar y presumir con sus amistades, el trabajo de papá sin duda alguna fue genial

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